(y hacer feliz a la gente querida).
sí.
una y mil veces.
La primera persona querida de mi mundo soy yo. Esto lo aprendí con dolor y sangre. Soy yo. Trabajo, y me esfuerzo, y cocino y llevo una casa desde hace nueve años, y me merezco un premio por eso. Por ser una mujer independiente que le pone el pecho a la realidad, aunque el 90 % del tiempo parezca que estoy en otro canal. No creo que comprarme una camisa o un par de zapatos desestabilice la economía mundial. Y de vez en cuando me gusta cocinar algo exótico, o salir a cenar. Son las pequeñas satisfacciones diarias las que construyen la felicidad, hacer lo que me gusta me hace feliz, aunque parezca de manual de autoayuda berreta.
La plata la gano para gastarla, porque estoy viva hoy, no vivo dentro de diez años, no se que va a pasar el mes que viene. Esto, lógicamente, choca contra los principios económicos que rigen el mundo de mi medio limón, y me trae al menos una vez cada tanto no menos de un problema. Pero esta bien así: el yin y el yan de esta micro familia esta equilibrado de esa manera.
Con mi madre me trae otro tipo de problemas, pero no me voy a meter con la vieja hoy. Ni con mis hermanos.
Sí me gustaría ganar lo suficiente como para no preocuparme por dinero, pero eso es casi una utopía en este contexto.
Y todo esto viene a que anoche me dormí pensando que hablar de la crisis no soluciona la crisis. Pensar en la crisis no soluciona la crisis. Pelear con o contra la crisis, es poco menos que inútil.
la que me queda es seguir viviendo. y esperar un aumento o un milagro. ( diosito yo se que estás ahí, quiero un par de botas nuevas este otoño!)