me canso.
De este puto país, de pelearla todos los días y no llegar ni al 20. De llegar a casa, pero no querer llegar a casa. De no sentirme eficiente, de no poder concretar proyectos porque no tengo las pelotas para ir adelante. Me canso de los piquetes, los piqueteros, cristina, la política, la ecología, el diseño, el “modelo Nordelta” *, las villas y la gente loca que siente la necesidad compulsiva de demostrarme cuán loca está. De los que insisten en envolverme en su locura, su paranoia, su depresión, sus mambos, sus tristezas y sus duelos.
Porque, vamos, yo también tengo problemas. En dos meses puede que no pueda pagar más el alquiler y no me ven cortando calles en Caballito. Me agreden en el trabajo y no enarbolo ninguna bandera de los derechos humanos para partísela en la cabeza a nadie. Llevo mi duelo desde hace 5 años, llorando en el baño y en el subte , pero sin empujar a otros pasajeros que vienen de laburar igual que yo. No puteo a la gente en la calle ni al colectivero que me lleva como si fuera ganado . No tengo un mango, pero no le pongo la pistola en la cabeza a otra persona. Tengo que tomar todos los días una medicación que no me permite tomar alcohol, ni café, ni fumar , y aunque me esfuerce en cumplir todo esto y cueste mucho más de lo que puedo pagar por mes, no encaro transeúntes para forzarlos a que me ayuden.
Me tienen harta. Estoy harta de no poder resolver, y lo malo de que me haya hartado es que me deja de importar. Me dejan de importar las personas que me rodean y dejo de ser lo que soy. Llegando al límite empiezo a cagarme en todos, familiares, amigos, compañeros, todos.
Me cago en todos aquellos que no pueden resolver su vida pero parecen saber la manera exacta de resolver la mía.
* “Modelo Nordelta” es de Maguila y yo me lo afané inescrupulosamente.






