
sabado. 13.00hs
la vuelta al hogar, dulce hogar.
Sam es tan vaga que yo tengo que escribir su perfil. Obvio que no voy a hacer caso de la sarta de pavadas que me esta diciendo, ni voy a tratar de reflejar màs o menos como es ella, porque mis habilidades no dan para tanto.
Digamos que la petisa es un còctel sexy y explosivo de espontaneidad, con un optimismo a prueba de balas y buen humor que impera sobre todas sus reacciones. Es muy compañera, pero es extremista: si te quiere te ama, y si no.. te odia con el alma.
Sami te pasa un mate mientras te comes un danette. te deja que boludees con su perfil en un portal de citas ( perdòn nolo!!!!!!) y es el tipo de persona que cualquiera adora tener cerca cuando hay problemas. es resolutiva: lo que se puede hacer se hace y lo que no.. si le das tiempo, te inventa la manera.
basta de hacerle bombo a la petisa, que muy en el fondo se que esto la va a poner incòmoda. ..
quiero que sepas que te quiero amiga, y que me encanta que estes en BUE con nosotros.
“La belleza duele y además, cuesta caro.”P. A. Gilligan
No es que voy a reemplazar los títulos por números al mejor estilo de Jimena, ni es que me levante con el pelo electrizado. no.
Hemos llegado a los 220 post en este sitio, más lo de el blogger sin contar el aquelarre.
Este blog me regaló amigos, un novio, dolores de cabeza, alguna que otra cacatúa loca, loca, me sirvió de confesor, de vínculo con cariños que no estan cerca de mí, de cable a tierra, de noticiero, de desafío (no todos tenemos esa facilidad para entendernos con la tecnología), y quien sabe de que más servirá en el futuro.
Por ahora, hoy, el último día de mis 27 años, sirve para protestar por tener que compartir mi cumple, para agradecer que hoy hay guiso de lentejas y buseca que me hace mi mamá, que voy a poder compartir el festejo con juan, que hay amigos que vienen a cenar con nosotros porque me quieren o porque les encanta como cocina la vieja, no sabemos! Que ale está acá conmigo. Que las chicas están bien, que mis hermanos están bien, que Juan Cruz llega en cualquier momento, que no nos comimos los mocos y que en todos estos años tengo muy poco de que arrepentirme.
y hay mucho, mucho más.
No se librarán de mí tan fácilmente…
pd: la casa tendría que tener un botón de autolimpieza, la puta madre.
mi blog y mi vida familiar al mismo tiempo. no es hermoso? bueno, por ahora no hay comentarios porque la página se esfumó.
yo no toqué nada, no me mires así.
y menos que menos, a las mujeres.
No entienden que porqué podés trabajar, mantener una casa, lucir bonita y criar chicos con la fuerza de un tornado, pero llorás a moco tendido porque se estropeó tu camisa azul favorita. No entienden la diferencia entre hacer el amor y la pasión desenfrenada (si, nesecitamos de las dos cosas en diferentes ocasiones, y que se den cuenta solos cuál es cuál).
Los momentos sagrados que conquistamos día a día, para ellos son un misterio egipcio. Pobres, se desconciertan si te ven hacer tres cosas al mismo tiempo, pero 5 minutos después no podés ver eso que quieren mostrarte porque estás pintandote las uñas. Para otras serán el baño, o la sobremesa, o el placer de la cama desarmada del domingo. En mi caso, son los 30 segundos antes de dormirme y los 30 minutos después de levantarme. Yo tardo 30 minutos en despertarme y no puedo hacer nada ni distraerme de mi objetivo principal: llegar a la taza de café.
Somos fuertes, y nos la bancamos: sufrimos el síndrome premenstrual, te quiero ver con dolor de huevos una vez al mes, podemos acarrear hasta 15 o 20 kilos de más por 9 meses y podemos hacer pasar una sandía por un músculo de 10 cm, podemos quedarnos con hambre para que ellos coman un segundo plato, podemos caminar cuadras y cuadras arriba de 10 cm de taco, y podemos muchas cosas más. Nosotras lo sabemos, ellos lo saben y nosotras sabemos que ellos saben, pero aun así, nos sentimos infinitamente más femeninas por pedir que nos lleven las bolsas del súper.
De alguna manera se las ingenian para hacerse los desentendidos cuando nesecitas que te acompañen a una cena y se emperran en quedarse cuando te reunís con las chicas. Por suerte no es mi caso, pero conozco a más de uno que se queda ” hasta que lleguen todas”.
Y definitivamente, no entienden la amistad verdadera entre mujeres. Somos yeguas, sí. Somos reventadas, sí. Somos rencorosas, sí señor. Pero entre amigas, sabemos decirnos las cosas a la cara, gritar como poseídas, y después jugar al rummy carioca toda la noche. Sabemos hasta donde llega la intimidad de la otra, y jamás cruzamos el límite ( bueno, a veces sí, pero cuando sabemos que nos van a perdonar). Aunque odiemos hacer milanesas, las hacemos porque son las favoritas de una amiga. Y también tenemos la palabra justa en el momento exacto para levantarnos el ego entre nosotras, y nos contamos en secreto gastos que les ocultamos a ellos y que negaremos hasta la muerte en caso que nos pregunten.
Sabemos estar donde no estuvimos, hacer lo imposible, regalar justo lo que la otra quería, dar nuestro apoyo sin necesidad de que nos lo pida, abrazarnos, levantar el télefono, preocuparnos, adivinar que la otra se olvido nuestro cumple, y sobre todo: perdonarnos.
Si las mujeres no tuvieramos esta capacidad de tolerar y perdonar no podríamos tener amigas reales.
Doy gracias a dios por mis amigas, las de verdad.
Las quiero, brujas!
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