lo que más me gusta de Buenos Aires es toda la historia que se esconde bajo el aparente trajín cosmopolita. Historias dormidas que esperan a un porteño curioso con más ansia que a un turista, para que sepamos porqué somos como somos.
Aunque la iniciativa es de 2002, yo la acabo de descubrir. Me parece que deberíamos impulsar y apoyar este tipo de proyectos, por esto entre otras cosas. Mi espíritu de guía y de porteña se hincha de orgullo cuando veo que algunos sí aman Bue lo suficiente como para dedicar su tiempo a preservar su historia, en vez de insultar al gobierno de turno.