Camino al estrellato! launching in 3, 2, 1…

Archive for Julio 18th, 2008


los hombres no entienden nada

y menos que menos, a las mujeres.

No entienden que porqué podés trabajar, mantener una casa, lucir bonita y criar chicos con la fuerza de un tornado, pero llorás a moco tendido porque se estropeó tu camisa azul favorita. No entienden la diferencia entre hacer el amor y la pasión desenfrenada (si, nesecitamos de las dos cosas en diferentes ocasiones, y que se den cuenta solos cuál es cuál). 

 Los momentos sagrados que conquistamos día a día, para ellos son un misterio egipcio. Pobres, se desconciertan si te ven hacer tres cosas al mismo tiempo, pero 5 minutos después no podés ver eso que quieren mostrarte porque estás pintandote las uñas. Para otras  serán el baño, o la sobremesa, o el placer de la cama desarmada del domingo. En mi caso, son los 30 segundos antes de dormirme y los 30 minutos después de levantarme. Yo tardo 30 minutos en despertarme y no puedo hacer nada ni distraerme de mi objetivo principal: llegar a la taza de café.

Somos fuertes, y nos la bancamos: sufrimos el síndrome premenstrual,  te quiero ver con dolor de huevos una vez al mes,  podemos acarrear hasta 15 o 20 kilos de más por 9 meses y podemos hacer pasar una sandía por un músculo de 10 cm, podemos quedarnos con hambre para que ellos coman un segundo plato, podemos caminar cuadras y cuadras arriba de 10 cm de taco, y podemos muchas cosas más. Nosotras lo sabemos, ellos lo saben y nosotras sabemos que ellos saben, pero aun así, nos sentimos infinitamente más femeninas por pedir que nos lleven las bolsas del súper.

De alguna manera se las ingenian para hacerse los desentendidos cuando nesecitas que te acompañen a una cena y se emperran en quedarse cuando te reunís con las chicas.  Por suerte no es mi caso, pero conozco a más de uno que se queda ” hasta que lleguen todas”.

Y definitivamente, no entienden la amistad verdadera entre mujeres. Somos yeguas, sí. Somos reventadas, sí. Somos rencorosas, sí señor.  Pero entre amigas, sabemos decirnos las cosas a la cara, gritar como poseídas, y después jugar al rummy carioca toda la noche. Sabemos hasta donde llega la intimidad de la otra, y jamás cruzamos el límite ( bueno, a veces sí, pero cuando sabemos que nos van a perdonar). Aunque odiemos hacer milanesas, las hacemos porque son las favoritas de una amiga. Y también tenemos la palabra justa en el momento exacto para levantarnos el ego entre nosotras, y nos contamos en secreto gastos que les ocultamos a ellos y que negaremos hasta la muerte en caso que nos pregunten.

Sabemos estar donde no estuvimos, hacer lo imposible, regalar justo lo que la otra quería, dar nuestro apoyo sin necesidad de que nos lo pida, abrazarnos, levantar el télefono, preocuparnos, adivinar que la otra se olvido nuestro cumple, y sobre todo: perdonarnos.

Si las mujeres no tuvieramos esta capacidad de tolerar y perdonar no podríamos tener amigas reales.

Doy gracias a dios por mis amigas, las de verdad.

Las quiero, brujas!

Pero mira lo que encontré!

Días antes del día del amigo, me encuentro un mensaje que me dejaron más de dos años atrás, escondido en un lugar en que algún día iba a hurgar.

 

“Tuve la suerte de criarme
   en medio de la Naturaleza. Aprendí el
     sagrado arte del adorno personal
  engalanándome le cabeza con mariposas,
       utilizando las luciérnagas
        como alhajas nocturnas
y las ranas verde esmeralda como pulseras.”

Que los años pasen pero que nunca pierdas las ganas de vivir la vida a pleno, el deseo por descubrir lo desconocido y el instinto secreto que te proteja de las amenazas. Que vos que supiste alejarte de la metrópolis para internarte en el aire que alimenta el alma, sepas sopesar cada instante como se lo merece.

Te quiero mucho, luciérnaga cósmica :)

 

que lindo regalito para el alma, amiga!

Yo tambien te quiero.