El título no tiene nada que ver. Es sólo que fuimos al centro, y me porté como la perfecta turista que soy los primeros meses en buenos aires: a mí me da por sacarme fotos, a Maguila por comprarse libros. A él le da verguenza ajena que me saque fotos, yo estaba a punto de colapsar por la cantidad de cajas y cosas y libros con las que vivía diariamente.
Todo muy lindo hasta el viernes pasado, que le había prohibido comprar un solo libro más hasta que no fuésemos a buscar la biblioteca.
Pasamos por Parque Rivadavia y toda mi fachada de firmeza se deshizo…

es culpa de Saramago, no soy yo!
pd: la biblioteca quedo buenísima, ahora hay que acomodar los libros.