que dios nos libre.
un viaje en el sarmiento y recordé todas la razones por las que no quiero vivir en baires.
si a la mugre, el ruido, los bocinazos y el apretujamiento de gente le faltaba algo, en el mismo día me indispuse, mi mama no paraba de hablar, me dolía la cabeza, tenía hambre, me dolían los ovarios y …
me estaba cagando.
yo, que cago una vez a la semana. Yo, que de postre como ciruelas. Yo, que he probado todos los yogures, píldoras y artificios , yo.. me estaba descomponiendo de las ganas en el medio del barrio porteño de once.
(gracias a dios, o a TBA o a quien sea responsable por los nuevos baños de la estación de once. )
Ahora, desde lo de Noe ( con Noe y Guillermina) puedo leer lo que los demás escribieron y detenerme a escribir algo yo.
hasta que se despierte noe, por supuesto.